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Habanera es una novela escrita y publicada por entregas semanales en el periódico Canarias 7, concebida como un homenaje a los folletines del siglo XIX. Emilio González Déniz construye una obra profundamente vinculada a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, su memoria y su atmósfera cotidiana, mientras convierte el propio proceso de escritura en parte esencial de la narración. Bajo la tensión de crear cada capítulo sin posibilidad de corrección, la novela avanza como un viaje literario vivo e imprevisible donde autor, ciudad y relato terminan fundiéndose.
Habanera es una novela profundamente ligada a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y a la tradición del folletín literario. Emilio González Déniz construye una obra escrita al ritmo de su propia publicación semanal en prensa, convirtiendo el proceso creativo en parte esencial del relato y de su identidad narrativa.
Con el pulso improvisado y vibrante de las novelas por entregas del siglo XIX, el autor desarrolla una historia marcada por la memoria, el ambiente urbano y la relación íntima entre escritura y tiempo. El resultado es una obra viva, escrita bajo la tensión constante de avanzar sin posibilidad de regresar atrás.
El día 27 de noviembre de 1990 acudí al periódico Canarias 7 de Las Palmas de Gran Canaria a entregar un artículo. Víctor Rodríguez Gago, jefe de la sección de Cultura, me emboscó en un pasillo de la redacción para proponerme la publicación de una novela por entregas semanales. Sin haber valorado con seriedad la propuesta, le dije que sí; y en aquel mismo instante pactamos el número y tamaño de los capítulos, la sección del periódico y día de publicación, y la fecha de aparición de la primera entrega.
De este modo quedó decidido allí mismo y en pocos minutos que el capítulo I se publicaría diez días después, el 7 de diciembre, en la contraportada del suplemento cultural La Fábrica Atlántica, y que la novela tendría a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, su ambiente y su memoria, por eje central. No valía un texto ya escrito y acabado. Tendría que ser una novela creada al ritmo de su publicación semanal. No habría posibilidad de ajustes. Se trataba de realizar un viaje narrativo sin retorno. Y así quedó acordado bajo palabra de honor.
Lo pactado se cumplió con exactitud, aunque debo reconocer que, a partir del primer cuarto, la novela me escribía a mí, como suele ocurrir a menudo. Nunca como entonces he creído tan cierto el verso machadiano «Se hace camino al andar». Fueron seis meses tensos, vibrantes, siempre con la amenaza de que una semana se me quedase la mente en blanco y no pudiera entregar los cinco folios convenidos. Al final, el catorce de junio, salió el previsto capítulo XXV, el último. Mientras escribía, pensaba que, antes de que Habanera fuese publicada en libro, la reescribiría. No lo he hecho, porque entonces sería otra novela, no el homenaje que quisimos rendir a los apresurados folletines del siglo XIX. Y así queda.
Emilio González Déniz escribe en distintos géneros literarios y periodísticos, aunque es ante todo autor de novelas, como Bolero para una mujer (1984), El llano amarillo (1985), La mitad de un credo (1989), Bastardos de Bardinia (1990), Sahara (1995), Hotel Madrid (2000), El rey perdido (2006), El tren delantero (2016) o El reloj de Clio (2020), hasta reunir un corpus de más de una docena de novelas.
Está en posesión de premios literarios como el Pérez Galdós, el Agustín Espinosa o el Ángel Guerra y recibió el Can de Plata en 2019.
Tiene una larga trayectoria en periodismo cultural, especialmente en el periódico Canarias 7 de Las Palmas de Gran Canaria. Habanera es una narración publicada en el mencionado diario en la década de 1990, como homenaje a las novelas por entregas que, durante el siglo XIX, alumbraron novelas hoy míticas. Desde una distancia impuesta por el novelista, retrata el espacio y el tiempo de una urbe atlántica que tal vez, solo tal vez, sueña ser lo que no es.
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