- -5%
Desde que tengo conciencia existencial me sentí parte integrante del medio en el que corriqueaba, jugaba y hacía mis primeras travesuras. La calle fue siempre una extensión de la casa en la que dormía. Mi padre nos mandaba a barrer las polvorientas calles que circundaban la vivienda para recibir a los reyes magos. Entre charcos de agua pataleamos en una competición que se pagaba con el tirón de orejas al llegar a casa con la ropa embarrada. Recorríamos los caminos jugando a la guerra con pistolas de balas virtuales que nunca mataban a nadie. Todo lo hacíamos a pie. Asíconstruimos un mundo mejor. No sé si lo conseguimos, pero tengo esa sensación tan bonita de aquellos años en los que nos sentíamos héroes trazando nuestros designios.
Ficha de datos
También podría gustarte